Puedes pensar que la cosa promete. Pues estar más ilusionado que nunca. Ver su Tuenti, estar pendiente del móvil. Ponerte nervioso si ha pasado una hora y ni un toque ni un mensaje. Cuando llega el toque o el mensaje como si se acaba el mundo, que estás feliz. A perder la tarde con tal de verla un poquito. De saber sorprenderla poco a poco, mostrarle como eres de verdad. Hablar de las cosas serias que promete la relación. Hablar de despertarte un domingo a su lado, de preparar la típica comida que no sabes hacer, para que acabéis haciendo una pizzas riéndoos como nunca. O que te diga "No me mires mientras como". Diversas cosas, pasando por saber la zona en la que tiene cosquillas, pasando porque siempre acabas comiéndote su pelo cuando hace viento e intentas besarla. Que te bese de mil formas distintas. Que descubras que le gusta. Que te aprendas su número de teléfono, y la forma en que te mira, y acaricia. La forma de besar la paso por alto, no se olvida. Tampoco te vas a olvidar de la primera frase que le dijiste, ni de la primera que la marcó, ni del día exacto en el que pasó. Ahora te quedarán recuerdos, y hasta quizás ganas de luchar, que se te van pasando con los días. Nada más.

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