lunes, 4 de abril de 2011

Una vez me dijeron...

 Puedes pensar que la cosa promete. Pues estar más ilusionado que nunca. Ver su Tuenti, estar pendiente del móvil. Ponerte nervioso si ha pasado una hora y ni un toque ni un mensaje. Cuando llega el toque o el mensaje como si se acaba el mundo, que estás feliz. A perder la tarde con tal de verla un poquito. De saber sorprenderla poco a poco, mostrarle como eres de verdad. Hablar de las cosas serias que promete la relación. Hablar de despertarte un domingo a su lado, de preparar la típica comida que no sabes hacer, para que acabéis haciendo una pizzas riéndoos como nunca. O que te diga "No me mires mientras como". Diversas cosas, pasando por saber la zona en la que tiene cosquillas, pasando porque siempre acabas comiéndote su pelo cuando hace viento e intentas besarla. Que te bese de mil formas distintas. Que descubras que le gusta. Que te aprendas su número de teléfono, y la forma en que te mira, y acaricia. La forma de besar la paso por alto, no se olvida. Tampoco te vas a olvidar de la primera frase que le dijiste, ni de la primera que la marcó, ni del día exacto en el que pasó. Ahora te quedarán recuerdos, y hasta quizás ganas de luchar, que se te van pasando con los días. Nada más.


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