- Dime, consejera.
+ Te vas a despertar, vas a hacerme tostadas, vas a volver a la cama y vas a susurrarme al oído: "Buenos días, princesa". Seguidamente me vas a dar un beso y me vas a decir que estoy preciosa con legañas y con el pelo alborotado, y sin maquillaje, claro. Luego, después de que me ponga un precioso vestido veraniego y me arreglé un poco empezando por soltarme la melena castaña, saldremos a dar un paseo a ningún sitio, cogeremos el coche, y sin saber como, y ya al atardecer, llegaremos a una playa desierta. Me cantarás alguna canción, también al oído, porque me encanta que me susurren, nos bañaremos sin bañador, te reirás de mi cuando te diga que tendría que haber empezado la Operación Bikini y me dirás que te encantan las mujeres con curvas. Chapotearemos juntos. Seré tú por un instante, y si quieres, seré tuya para siempre. Más tarde, ya al anochecer, iremos al faro, a ver lo que tengamos que ver, haremos un picnik; pan, mermelada, Coca-cola y amor. Diré que te amo, me dirás que para siempre. Sonreirás como si estuvieras encantado, que lo estarás. Creeremos que el mundo nos pertenece, a ti y a mí. Y entonces... me despertaré, y podré decir eso de que "Los sueños sueños son". - ...
+ Auch, ¿Por qué me pellizcas?- Para que veas que no es un sueño, tonta.



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