domingo, 16 de enero de 2011

¿Qué estás haciendo?

-¿Qué estás haciendo...? -le preguntó él. Ella llevaba todo el día decaída, extraña, y él estaba enfadado. Ella decaída, por no hacerle saber que por él moriría, mataría. Él enfadado, porque no sabía que ella la quería, y él la quería como si fuera la única, y es que así era. Pero ninguno quería decirlo, simplemente creían que su amor no era correspondido. Y es que ella, siempre estaba con otro, su amigo del alma, haciendo los idiotas... su amigo le provocaba confusión en realidad, pero no creía quererle. No de la manera en que le quería a él. Como pocas personas se quieren, lo miraba a los ojos, y veía el brillo especial en ellos, su mirada azul y limpia, que transmitía amor. Así era, pero ella no lo creía. Nunca fue la más guapa, ni la más lista. Solo ella, con su sonrisa de niña y en plena edad de la pubertad. ¿Y él? él era tan... mono.
-¿Qué? No estoy haciendo nada... pequeño. -Sí, pequeño. Le llamaba así cariñosamente, no es que fuera pequeño, sino que ella era la mayor de los dos. Lo miró de nuevo, dándose cuenta de que lo tenía a escasos centímetros, se quedó quieta. Se mordió el labio inferior, quería besarlo, que sus labios chocaran. Y él también. Pero ninguno hizo nada, se quedaron quietos, con las respiraciones acompasadas, sus mejillas sonrojadas, la sonrisa de ella, tímida por una vez. 
 ¿Quién daría el primer paso, quién confesaría sus sentimientos, quién sería el valiente? 




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